domingo, 24 de febrero de 2008

POLLITO PITO

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Un día Pollito Pito fue al bosque y, ¡pum!, le cayó una ciruela en la cabeza.
-¡Ay, Dios mío!-dijo muy asustado- El cielo se va a caer y el rey lo debe saber. Voy de prisa a darle la noticia.
Camina que te camina se encontró con Gallina Fina.
-Buenos días, Pollito Pito. ¿Dónde vas tan tempranito?
-El cielo se va a caer y el rey lo debe saber. Voy deprisa a darle la noticia.
-Pues voy yo también a decírselo al rey.
Y allá fueron los dos, Gallina Fina y Pollito Pito, camina que te camina, hasta que se encontraron con Gayo Malayo.
- Buenos días, Gallina Fina y Pollito Pito. ¿Dónde vais tan tempranito?
-El cielo se va a caer y el rey lo debe saber. Vamos deprisa a darle la noticia.
-Pues voy yo también a decírselo al rey.
Y allá fueron los tres, Gallo Malayo, Gallina Fina y Pollito Pito, camina que te camina, hasta que se encontraron con Pato Zapato.
-Buenos días, Gallo Malayo, Gallina Fina y Pollito Pito. ¿Dónde vais tan tempranito?
-El cielo se va a caer y el rey lo debe saber. Vamos deprisa a darle la noticia.
-Pues voy yo también a decírselo al rey.
Y allá fueron los cuatro, Pato Zapato, Gallo Malayo, Gallina Fina y Pollito Pito, camina que te camina, hasta que se encontraron con Ganso Garbanzo.
-Buenos días, Pato Zapato, Gallo Malayo, Gallina Fina y Pollito Pito. ¿Dónde vais tan tempranito?
-El cielo se va a caer y el rey lo debe saber. Vamos deprisa a darle la noticia.
-Pues voy yo también a decírselo al rey.
Y allá fueron los cinco, Ganso Garbanzo, Pato Zapato, Gallo Malayo, Gallina Fina y Pollito Pito, camina que te camina, hasta que se encontraron con Pavo Barbado.
- Buenos días, Ganso Garbanzo, Pato Zapato, Gallo Malayo, Gallina Fina y Pollito Pito. ¿Dónde vais tan tempranito?
-El cielo se va a caer y el rey lo debe saber. Vamos deprisa a darle la noticia.
-Pues voy yo también a decírselo al rey.
Y allá fueron los seis, Pavo Barbado, Ganso Garbanzo, Pato Zapato, Gallo Malayo, Gallina Fina y Pollito Pito, camina que te camina, hasta que llegaron al palacio del rey.
-Escucha, rey amado, el cielo se ha rajado. Mándalo a componer, porque se va a caer.
El rey les dio las gracias y a cada uno le regaló un centimito de oro.
Este cuento nos lo ha contado la abuela un montón de veces y antes se lo contaba a sus hijas cuando eran pequeñas. Aquí podeís ver a los seis protagonistas, camina que te camina para darle la noticia al Rey.


5 comentarios:

gonzalo dijo...

Que recuerdos me trae esto,de cuando iba a Burgos y la abuela Chelo me contaba este, el de "La cabra montesina" y unos más.

gonzalo dijo...

¿Por qué pone 0 comentarios si ya había uno?

bruceipe dijo...

Cuando haces un comentario arriba pone que puede tardar unos minutos en aparecer. Todos estos cuentos están en el libro "Cuentos, juegos y poesías". Libro de primeras lecturas. Selección y adaptación Aurora Medina. Ilustraciones Francis Bartolozzi. La edición que tenemos nosotros es de 1962, pero debe de ser más antiguo. Tiene unos cuentos preciosos, ya iremos poniendo alguno más. Tú también tienes el libro ¿no?

Anónimo dijo...

Un cuento estupendo el de vuestra abuela.Desarrolla la memoria de los niños que, al mismo tiempo,lo pasan "pipa" con la narración. Ventajas de tener una madre y abuela maestra.

No conozco ese libro,pero tratándose de Aurora Medina...

Aurora Medina ,fallecida en 2007, fue una gran maestra,directora e inspectora que dedicó especial atención a la Educación Infantil.
Hace poco,me enteré de que era la autora de un libro titulado "Can y Me aventureros", muy atractivo y avanzado para su época.Can era un perro y Me una ovejita.Mi hermano aprendió a leer con él y siempre lo ha recordado,así como a la señorita Josefina del Grupo Generalísimo.
Qué buen recuerdo dejan los buenos maestros.

La de Curry

Anónimo dijo...

Gracias por recordarme el cuento de Pollito Pito que mi madre, maestra de párvulos durante 40 años, nos solía contar. Yo me lo sabía de memoria y repetíamos todos a coro aquello del "cielo se va a caer". También me acuerdo de Can y Me aventureros, porque aprendí a leer con ellos; ya no me tocó sufrir el Catón y mi madre, como era maestra, tenía materiales extra con los que nos dejaba jugar. Tengo tantos cuentos de la infancia en la cabeza que a veces pienso que son míos: me encanta saber que los comparto con mucha más gente.