miércoles, 23 de abril de 2008

YA CUNDE EN TODA CASTILLA, LA REBELIÓN COMUNERA


Hoy es la fiesta de Castilla y León, la fiesta de los Comuneros, ¿quiénes eran los comuneros?

A la muerte de Fernando el Católico queda vacante la corona de Aragón, su hija doña Juana, apodada “la loca”, sigue recluida en Tordesillas debido a su enajenación mental. El hijo de doña Juana, la Loca y Felipe el Hermoso, Carlos de Habsburgo, con 17 años y sin saber castellano se convierte en rey de Castilla y de Aragón. Llegó a Castilla procedente de Flandes y colocó a la camarilla de flamencos que le rodeaba en los puestos de confianza. Los grupos opositores en las Cortes castellanas estaban a favor de su hermano menor don Fernando, nacido en Alcalá y criado en Castilla.
Don Carlos jura ante las Cortes para ser proclamado rey de Castilla con la condición de respetar las leyes castellanas, el inmediato despido de los extranjeros que tuviera a su servicio, el aprendizaje del castellano y la ubicación de castellanos en los cargos más importantes:

“Si nos hallamos reunidos
es para haceros jurar
los fueros y libertades
que tendréis que respetar.
Una vez hayáis jurado
las Cortes os jurarán
soberano de Castilla;
sin deciros majestad,
que es tratamiento extranjero
que Castilla no ha de dar.
Mercenario sois del pueblo
nunca lo habéis de olvidar.
Si al servicio estáis del pueblo
el pueblo os lo pagará.”


Tras la muerte de su padre Maximiliano I volvió a Alemania, para ser proclamado emperador y nombró como regente al cardenal Adriano de Utrecht. Ante tal atropello las Cortes son convocadas en Santiago de Compostela donde no llegan a votar a favor de Adriano.
Noticias llegan desde Toledo. El pueblo se ha llegado a sublevar y anuncian que solos se regirán. Los regidores reunidos forman comunidad y han elegido para ello un capitán, Juan de Padilla, su esposa María Pacheco, le apoyará en todas sus haciendas ,por lo cual será conocida posteriormente como “la leona de Castilla”. Don Carlos ordena a Adriano sin piedad actuar ante Toledo.
Pronto se van uniendo otras ciudades castellanas. Segovia se levanta de manos de Juan Bravo, pariente de María Pacheco y Salamanca, de Francisco de Maldonado.

Adriano convoca el Consejo de Regencia y ordena a sus tropas que repriman la revuelta. Segovia se arma y apoyada por las demás ciudades espera la llegada del ejército de Adriano, quien no logra vencer a las tropas comuneras. Aunque finalmente el 23 de abril de 1521 son vencidas en Villalar, en Valladolid.

Adriano se consulta
En Consejo de Regencia
Por vencer los segovianos
No sabe lo que no diera
Hacia Medina del Campo
Vuelve sus ojos de presa
Que es Medina a la sazón
Una ciudad artillera.
Mas los vecinos reunidos
Deciden negar las piezas.
Medina cara, muy cara
Pagará tanta nobleza.
Los soldados del Consejo
De la ciudad se apoderan
Y derramando alquitrán
prenden fuego con sus teas.

Tan de poco su saña vale
al Consejo de Regencia
que entran en Comunidad

Úbeda, Burgos, Palencia,
Valladolid, Badajoz,
Ciudad Rodrigo, Baeza,
Sevilla, Toro, Jaén,
Cáceres, León y Cuenca.

El pueblo se da a sus jefes
y expulsa a los que le dieran.
Ya cunde en toda Castilla
la rebelión comunera:
Comunes el sol y el viento
Común ha de ser la tierra
Que vuelva común al pueblo
lo que del pueblo saliera.

En la imagen "La ejecución de los comuneros", Antonio Gisbert, 1860

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Esa canción la sabía yo cuando era pequeño, ¿conocéis la música?

Anónimo dijo...

Mil quinientos veintiuno,
y en Abril para más señas,
en Villalar ajustician
a quienes justicia pidieran,
en Villalar ajustician
a quienes justicia pidieran.
Malditos todos aquellos
que firmaron la sentencia,
malditos todos aquellos
los que ajusticiar quisieran
al que luchó por el pueblo
y perdió tan justa guerra.
Desde entonces ya Castilla
no se ha vuelto a levantar,
en manos de rey bastardo
o de regente falaz,
siempre añorando una Junta
o esperando un capitán. (2)
Quién sabe si las cigüeñas
han de volver por San Blas,
si las heladas de Marzo
los brotes se han de llevar,
si las llamas comuneras
otra vez crepitarán.
Cuanto más vieja la yesca
más fácil se prenderá,
cuanto más vieja la yesca
y más duro el pedernal,
si los pinares ardieron
aún nos queda el encinar.