domingo, 30 de diciembre de 2007

ROMANCE DE ABENÁMAR

Uno de los romances más conocidos del Romancero Viejo (siglos XIV y XV), dentro de los llamados romances históricos-fronterizos.
Este poesía la aprendimos cuando visitamos la Alhambra en el verano de 2005, en nuestro viaje a Melilla.
Hablando de romances, contaremos una anécdota que le ocurrió a mamá cuando daba una clase de literatura en 3º de ESO en Melilla. Explicaba: "los romances son tiras de 56 versos octosílabos con rima asonante los pares; eran antiguas canciones de boda, de romería o de siega".- ¿Sabéis lo que es romería?. Los alumnos contestan: -Sí, la del Rocío, que también se celebra en Melilla. - ¿Y, siega?. Entonces contesta muy seria una alumna :..."Pues, siega es..... una que no ve".
El romance es anónimo, es decir, como algún alumno ha dicho, que no lo ha escrito nadie.


-¡Abenámar, Abenámar,

moro de la morería,

el día que tú naciste

grandes señales había!

Estaba la mar en calma,

la luna estaba crecida;

moro que en tal signo nace

no debe decir mentira.

-No te la diré, señor,

aunque me cueste la vida.

-Yo te agradezco, Abenámar,

aquesta tu cortesía.

¿Qué castillos son aquellos?

¡Altos son y relucían!

-El Alhambra eran, señor,

y la otra la Mezquita;

los otros los Alixares,

labrados a maravilla.

El moro que los labraba

cien doblas ganaba al día,

y el día que no los labra

otras tantas se perdía

desque los tuvo labrados

el rey le quitó la vida

porque no labre otras tales

al rey de la Andalucía.

El otro es Torres Bermejas,

castillo de gran valía;

el otro Generalife,

huerta de par no tenía.

Hablara allí el rey don Juan,

bien oiréis lo que decía:

-Si tú quisieras, Granada,

contigo me casaría;

daréte en arras y dote

a Córdoba y a Sevilla.

Casada soy, rey don Juan,

casada soy, que no viuda;

el moro que a mí me tiene

muy grande bien me quería.

Hablara allí el rey don Juan,

estas palabras decía:

-Echenme acá mis lombardas

doña Sancha y doña Elvira;

tiraremos a lo alto,

lo bajo ello se daría.

El combate era tan fuerte

que grande temor ponía.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Otros disparates escolares de Melilla:
-Palabras homónimas: Sierra la madera, y "sierra" la puerta.
-Iban a recibir la visita de unos estudiantes de Lituania y tenían que escribir una redacción en inglés, contando cómo era su ciudad. En esto, un alumno levanta la mano y pregunta: Señorita ¿cómo se dice hernia en inglés?. La profesora se extraña: ¿Para qué quieres poner hernia?. El alumno responde: -Pues, para hablar de la "ernia musurmana, la ernia cristiana....".

gonzalo dijo...

Era un científico que estaba haciendo un experimento con una pulga, le dijo a la pulga:
¡Salta pulga!Y la pulga saltó un metro.
Le quitó una pata y le dijo lo mismo, entonces saltó medio metro, y así le fue quitando todas las patas hasta que no tenía patas y lo anotó en su libreta. Cuando ya no tenía patas le dijo que saltara y no saltó.Entonces anotó:Cuando se les quitan las patas,se quedan sordas.

Anónimo dijo...

Esos disparates escolares de Melilla me recuerdan una anécdota de Luz del Olmo. Además de poeta es psicóloga, maestra de adultos y sexóloga.Ejerciendo esto último,dio unas charlas de educación sexual .Había un gitanillo que aseguraba "tener el Sida".Le preguntó por qué decía eso.Explicó a su manera que le habían hecho un análisis de sangre y era del grupo "sero positivo".
Con los disparates de los alumnos se han escrito muchos libros y gracietas de Internet. Yo siempre me acuerdo de un examen de Graduado Escolar, en Arganda, que pedía escribir dos palabras con tilde. Alguien escribió: Clotilde y Matilde.
Un saludo y feliz entrada y salida de año:
La seño de Cecilia

bruceipe dijo...

Gracias, MªÁngeles por frecuentar nuestro kiosco. Ya ves que hay de todo un poco. Muy buenas las anécdotas.
Una que le ocurrió a la abuela dando clase de Religión a los pequeños:
-¿A quién pertenecen todas las cosas creadas?
-Al Ayuntamiento.
Luego están los chistes de los niños. La abuela tiene recogidas en un cuaderno todas las gracias que han hecho sus nietos.
Ésta es la última de Cecilia de hace unos pocos días:
-Mamá, me duele la tripa.¿Me preparas una confusión?