miércoles, 4 de junio de 2008

EL MITO DE LAS ESTACIONES


Os vamos a contar cómo los griegos trataban de explicar el paso de las estaciones. Este mito lo hemos escrito en el libro viajero de la clase de Íñigo, que este año trataba de las estaciones. Perséfone fue Proserpina para los romanos . La imagen que ilustra el mito es un cuadro de Pedro Pablo Rubens "El rapto de Proserpina" que está en el museo del Prado.

Una hermosa mañana, la diosa Deméter se despidió de su hija Perséfone diciendo: “Volveré a la hora de la cena”. Deméter era la diosa de la agricultura: se ocupaba de que los cereales crecieran en el campo y la fruta madurara en los árboles. Siempre hacía un tiempo espléndido y se recogían buenas cosechas cada año.

Cuando se fue su madre, Perséfone salió al campo a buscar flores. De repente, oyó un estruendo y vio aparecer ante sus ojos un carro tirado por cuatro caballos negros. Lo conducía Hades, el dios del reino de las sombras, quien estaba enamorado de Perséfone, pero sabía que Deméter nunca le permitiría casarse con su hija.

Antes de que la muchacha pudiera gritar, Hades la subió a su carro, la Tierra se abrió y Hades con su carro se precipitó en su interior. La Tierra volvió a cerrarse a sus espaldas. Habían descendido al mundo misterioso de las sombras.

Cuando Deméter regresó a su casa se encontró con que su hija había desaparecido. Comenzó a buscarla día y noche, después de muchos días de búsqueda, desesperada, cambió por ropas negras los alegres colores que solía vestir y, triste y envejecida, vagó por toda la tierra.

Como ya no cuidaba de las cosechas, el trigo se estropeó en los campos, la fruta dejó de madurar en los árboles y los prados se secaron. No había hierba que sirviera de pasto a las ovejas ni a las cabras. La gente no tenía comida y pronto cundió el hambre.

Los dioses, preocupados, enviaron a su mensajero Hermes a la morada de Hades para obligarle a dejar libre Perséfone. Hades impuso una condición: no podía comer nada en el viaje del regreso, porque todo aquél que probaba un bocado, por pequeño que fuera, no escaparía nunca del reino de las sombras.

Hermes cogió a la muchacha y partieron hacia la Tierra, pero Perséfone, que tenía mucha sed, cogió un gajito de una granada y se lo comió. Inmediatamente apareció Hades, para impedirle continuar el viaje por haber desobedecido.

Hermes convenció a Hades de que la dejase salir al menos una temporada para ver a su madre. Hades estuvo de acuerdo y la dejó partir la mitad del año, el resto tenía que pasarlo en el reino de las sombras.

Hermes tomó a Perséfone de la mano, la sacó volando del reino de las sombras y se la entregó a Deméter, quien, al instante, recuperó su juventud, vistió los alegres colores de antes y volvió a sus tareas. Hizo brotar trigo y hierba en los campos y también hojas en las ramas de los árboles. La primavera se extendió por la faz de la Tierra.

Deméter fue muy feliz todo el verano, cuidando de las cosechas y de los frutos de los árboles. Cuando Perséfone regresó al reino de las sombras, se quedó muy triste y llegó el otoño. Las hojas se secaron y la hierba dejó de crecer. Luego, hizo frío y llegó el invierno, que duró hasta el regreso de Perséfone.Entonces Deméter volvió a ser feliz y llegó otra vez la primavera.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Me han dicho que dicen que Íñigo se sabe muy bien el mito de Perséfone y que lo cuenta estupendamente. Nos gustaría oírselo contar ¿Qué os parece si le grabáis un video y lo ponéis en el blog?

Anónimo dijo...

Creo que Deméter está algo enfadada con su hija Perséfone, porque la primavera sí que ha llegado, pero no se va y no deja llegar el verano, además por estos lares Perséfone pasa más tiempo con Hades que con su madre.